Comienzo de la casida que el poeta Ibn al-Hannat (v. "Biblioteca de al-Andalus, 3, nº 541, artículo elaborado por T. Garulo) compuso en elogio de `Ali b. Hammud:
Llega con la brisa, evocando el vino,
una pesada nube
que se rompe las alas al posarse,
y cuando las tinieblas le ocultan su camino,
enciende por guiarse la lámpara del rayo.
La voz del trueno tras las nubes se diría
un camellero que les grita si se cansan.
Se vierte generosa en los collados
y las colinas se recubren
de ricos mantos que la primavera
adorna con hermosos ceñidores.
¡Mira el jardín florido, sonriente y contento
cuando lloran las nubes matinales!
A su lluvia constante
tienden las flores una mano
que llena como copa, cuando escancia, el rocío.
Pensarías que saludan a la lluvia
con su olor penetrante,
ya que cuando las riega exhalan su perfume.
Es un jardín que imita
las virtudes del fatimí en fragancia
y la lluvia lo imita en generosidad.
Ali, si estás más alto que los reyes,
es que son como negros corceles,
mientras que tú te elevas, con la estrella en la frente,
el más hermoso de todos ellos;
cuando asciendes sobre todas las cumbres,
les haces olvidar a al-Mansur y a al-Saffah.
(Tr. Teresa Garulo)
راحتْ تذكّرُ بالنسيم الراحا
وطفاءُ تكسرُ للجُنوحِ جناحا
أخفى مسالِكَها الظلامُ فأوقدتْ
من برقها كي تهتدي مصباحا
وكأنَّ صوت الرعدِ خلف سحابها
حاد إذا ونتِ السحائبُ صاحا
جادت على التلعاتِ فاكتستِ الرُّبى
حُلَلا أقام لها الربيعُ وشاحا
روضٌ يُحاكي الفاطمي شمائلا
طِيبا ومزنٌ قد حكاه سماحا
أعليٌّ إن تعلُ الملوكَ فإنهم
بُهْمٌ جُعِلْتَ أغرَّها الوضَّاحا
لما طلعتَ لها بكلِّ ثنيّةٍ
أنسيْتَها المنصورَ والسفاحا
(أول قصيدة لابن الحنّاط في علي بن حمود مدحا)